¿Y después de Rosa Elvira?

El pasado 23 de mayo Rosa Elvira Cely, una mujer de 35 años, fue brutalmente violada y atacada en el Parque Nacional, ubicado en la ciudad de Bogotá. (Historia completa acá)

El dolor que causó la noticia de Rosa Elvira Cely logró lo imposible: sacar a Colombia de la apatía frente a la violencia contra las mujeres. Por primera vez, la ciudadanía a través de las redes sociales y con el apoyo de varias ONGs, lograron darle visibilidad a un caso que estaba pasando desapercibido y presionar una acción rápida por parte de las autoridades para garantizar justicia en el caso.

El problema de la violencia contra las mujeres afecta a toda la sociedad, por lo tanto todos los sectores sociales tienen un rol que jugar en su solución. El de Rosa Elvira no es único caso, existe una larga lista de nombres de mujeres que han sufrido violencia física (37%), sexual (10%) o emocional (73%)*, la mayoría de las cuales siguen esperando justicia y un cambio cultural para que se dejen de promover y tolerar  este tipo de actos. Es necesario que la indignación generalizada se convierta en un compromiso nacional para denunciar, prevenir, sancionar y erradicar todos los actos de violencia contra las mujeres:

• La policía debería comprometerse a tener protocolos de acción rápida y especializada para atender los casos de violencia contra la mujer eficazmente.

• La fiscalía y los jueces deberían comprometerse a investigar, sancionar y reparar los casos de violencia contra la mujer que sean denunciados, sin re-victimizar a las mujeres, para evitar que la impunidad cree un clima de tolerancia que incentive la ocurrencia de más casos.

• El sistema de salud debería comprometerse a dar atención integral de calidad a las víctimas de violencia, con especial sensibilidad, sin estigmatizarlas, respetando sus decisiones y garantizando sus derechos.

• Los medios de comunicación deberían comprometerse a hacer visibles y denunciar los casos de violencia contra la mujer.

• La sociedad civil, incluida aquella organizada y la activa en redes sociales, debería comprometerse a fortalecer la denuncia de estos casos y a exigir acciones concretas por parte de las autoridades encaminadas a evitar la impunidad.

• Los padres de familia y maestros deberían comprometerse a educar a los niños en el respeto y reconocimiento de las mujeres como seres humanos plenamente dignos, y el absoluto rechazo a cualquier clase de violencia contra ellas.

• Las empresas públicas y privadas deberían comprometerse a eliminar la brecha salarial que existe entre hombres y mujeres, y a adoptar políticas de tolerancia cero frente a hechos de acoso sexual.

• Los publicistas y productores de radio y televisión deberían comprometerse a no reforzar patrones socioculturales discriminatorios, que a su vez generan ambientes propicios para la violencia y la impunidad, a través del uso de estereotipos sobre el comportamiento y el estilo de vida de las mujeres.

• Las mujeres deberíamos comprometernos a denunciar, no tolerar y no justificar la violencia en nuestras propias relaciones.

• Los hombres deberían comprometerse a promover una masculinidad que no necesite reafirmarse a partir de la violencia contra las mujeres.

¿Será mucho pedir?

 

*Encuesta Nacional de Demografía y Salud, Profamilia

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